viernes, 22 de febrero de 2013

Una vez en la vida...

Hola

Sólo deseo enfatizar que a pesar de que una técnica de composteo sea sumamente barata y simplificada nunca va a lograr competir, en términos de economía de esfuerzos, con la oferta que las autoridades hacen a la población en muchas ciudades del mundo.

Oferta que se podría enunciar así: "Dame tu basura como sea y yo me la llevo"

Esta es una realidad muy generalizada que va a continuar todavía durante mucho tiempo a pesar de las evidentes muestras de crisis...



(Al respecto imagine que, a semejanza de la moderna legislación que obliga a las cigarreras a poner imágenes de los posibles efectos en el consumo de sus productos (quién iba a imáginarselo...)









llegara a desarrollarse una legislación que hiciera obligatorio que los camiones de recolección de basura portaran sendos y visibles rótulos con el mensaje:


  
Ciudadano: con tu contribución cotidiana estamos construyendo este paisaje. 

 

 

 



Por este medio vengo alentando a quien se interese, a experimentar - yo diría de forma continua al menos un año de sus vidas, y principalmente durante la formación escolar - la práctica del composteo de residuos orgánicos, los residuos más inevitables que generamos.

Bueno...ya sé en lo que pensaron...a propósito, imagine Ud que este espacio intentase alentar a los lectores a experimentar, al menos por un año de sus vidas, el uso de un sanitario seco en cualquiera de sus muchas modalidades...






























Si así fuera este blog sería calificado como extravagante y radical y yo no esperaría que mi mensaje tuviese el menor éxito.
...Y sin embargo...


Al respecto lo invito a leer estos artículo y doy con eso por concluída la presente entrada.


http://www.ecodar.net/2010/08/reciclaje-de-desechos-solidos-en-america-latina/



http://cultura.elpais.com/cultura/2012/10/13/actualidad/1350143518_796929.html 



Hasta la próxima.
















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martes, 19 de febrero de 2013

Virgilio





Laboralmente, quien ha experimentado el composteo tendría un rol similar al del guía de Dante en su Divina Comedia...



 



Es decir, alguien que puede prever el rumbo que tomará finalmente la dinámica que se echa a andar cuando se inicia una experiencia de composteo.



Este Virgilio diría algo como “yo te guío y te anticipo dificultades; así como lo que hay al final del camino”. 

Para empezar te diré que no hay un final sino un proceso interminable de degradación de la materia. Un proceso que al paso de los meses se acelera y simplifica pero que tiene generalmente un arranque incierto por las cantidades que se suelen manejar al principio, cuando es un proceso doméstico; y por las mosquitas de la fruta que al principio nos asustan...






 y porque pasan los días y parece que no pasa nada… El Virgilio dirá “persevera y continúa acumulando más residuos; hacen falta más…



Claro que el guía debe de prever dificultades y saber cómo enfrentarlas o evitarlas: exceso de humedad, malos olores, insectos,  perros, vándalos, maldosos, saturación del espacio, sobrepeso (si estamos trabajando en una azotea ), vecinos quejosos, prejuicios higiénicos, desánimo de los participantes, equipo costoso, operaciones pesadas, lluvia, etc. 

Pero sabe que se llega a un proceso domesticado en el que una gran masa de material oscuro y terroso – como de 10 o 20 tantos más que la generación cotidiana de residuos orgánicos producidos en el hogar (o escuela, fábrica, oficina, barrio, etc.) se devora – literalmente se devora en unos cuantos días – la generación cotidiana de nuevos residuos orgánicos.


A estas alturas el proceso se acelera y empieza a comportarse como un proceso productivo que rinde más de lo que demanda en esfuerzos.

A estas alturas el proceso se llega a volver parte de la economía cotidiana de donde se opera – sin que eso signifique que estemos obligados a compostear por el resto de nuestras vidas…


Este es el feliz status al que este Virgilio ayuda a acceder; y como el punto de partida es una práctica despreocupada y normal de “saca la basura”, es de comprender lo atípico y extravagante que comienza siendo todo esto…


Bueno, dejo aquí estas ideas. Hasta la próxima.

Y con el envío a reciclaje de materiales no orgánicos es algo similar. Pero ese sería otro tema…











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Una pequeña acción política





Hola



Como recordarán les comentaba en una entrada previa cómo los sistemas actuales de recolección y tratamiento de los residuos sólidos urbanos van a continuar funcionando como hasta ahora… aunque hay abundante información sobre las dificultades que están surgiendo desde hace mucho tiempo.


Lo invito a leer estas notas periodísticas de diferentes partes del planeta.















































Bueno, pues por todas partes del mundo hay problemas parecidos: explosiones en basureros, incendios, huelgas, saturacion, etc. etc






Ante todo esto surge preguntarnos si se está volviendo obsoleta una institución fundamental para la vida urbana (entre otras, por supuesto) como es la recolección de residuos tal y como la conocemos en la mayoría de ciudades del mundo (?).




(Alguien me dice “pero qué pregunta hombre! Si nos estamos acabando el agua! Si nos estamos acabando el planeta y tú reflexionas sobre los sistemas de recolección de basura!!”

Y contesto: “Bueno, este es el tema sobre el que he concentrado mi atención desde hace mucho, además hay por aquí alternativas muy interesantes que aún no han sido lo suficientemente exploradas así que dejadme terminar y tratar de llevar esta entrada a un final de cierto interés…”)




Sabemos además que los sistemas de recolección de residuos suelen funcionar con energía fósil (salvo excepciones interesantes pero minoritarias


 








Sabemos del alto porcentaje de los residuos de tipo orgánico en el total de los residuos sólidos urbanos (porcentaje variable, por supuesto, segun regiones y países...).


 





Y sabemos de la posibilidad de neutralizarlos y compostearlos sin energía fósil y en el lugar dónde se produjeron.



(A propósito: el composteo más básico no requiere ni siquiera un contenedor y va más o menos así: 






































Me darían ganas de terminar con un “pero eso depende de decisiones de otro nivel” pero voy a tratar de decir algo más incisivo: Las grandes estructuras gubernamentales funcionan gracias a energía fósil (entre otras). No es de esperarse que ellas fomenten vigorosamente tecnologías que evidencian la obsolescencia de la tecnología que se alimenta con la misma energía que las hace funcionar.

Sería como aceptar su debilidad.


Por supuesto que hay ejemplos de acciones gubernamentales muy lúcidas y valientes...



 

Termino, por tanto, diciendo que hacer composta es una muy pequeña pero muy significativa acción política que preludia un orden nuevo en muchos aspectos.

Y que sí está en tus posibilidades, lector…











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martes, 15 de enero de 2013

Dilema



A los pies de cualquier ambientalista se abre lo que podemos llamar el dilema de la modernidad.










El ambientalismo popular del siglo XX nace en los 60s, en un contexto social marcado por varios factores como la crítica y oposición a los excesos de Occidente industrializado y militarista; concretamente a la intervención  norteamericana en Vietnam...











 a la carrera armamentista de la Guerra Fría...






-




 y a fenómenos que gracias a la TV atraen la atención del mundo entero en la segunda mitad del siglo pasado: sequías, hambrunas, derrames petroleros, etc.































Y todo eso en el contexto de una mayor percepción sobre la fragilidad de nuestro planeta; percepción surgida durante la carrera espacial entre los 60s y los 80s...
































 Nace como una crítica de los hijos de occidente industrializado contra lo que consideran criticable en el propio sistema económico y social en el que crecieron.






(Para una lectura mucho más amplia de los antecedentes y la historia del ambientalismo este documento me pareció recomendable: garritz.com/andoni_garritz_ruiz/...CS.../Sociead.Consumo.doc  ).








En el imaginario de una gran parte del ambientalismo está presente un idílico y pre moderno mundo rural de productividad sana y artesanal; sin aglomeraciones, vehículos motorizados, industria o mega ciudades.  Sin el egoísmo ferozmente competitivo (y además stressante) y la avaricia ligados a la vida urbana moderna... 





















Y cuando ese imaginario se deja ver, aun de forma muy leve, en planteamientos concretos, suele surgir la percepción de una gran hipocresía detras de los mismos. En nombre de y por parte de la numerosísima parte de la humanidad que se ha quedado marginada –principalmente  en áreas rurales pobres de África, Asia y América Latina – de las bondades más innegables de la modernidad industrial, tales como el acceso a la energía eléctrica, el agua potable, drenaje, servicios médicos y escolaridad básicos, caminos transitables, etc.






































El dilema surge precisamente cuando se tiene una visión crítica hacia la moderna sociedad industrial y sus evidentes excesos (¿evidentes para quién?) y se identifica a los mismos con  contaminación, destrucción y muerte; pero se deja de comprender  que una parte muy significativa de la humanidad padece penurias y muerte prematura precisamente por no tener acceso a la modernidad, según mencioné arriba algunas de sus bondades.






En este sentido el papel de cierto ambientalismo sería similar al del patético censor de una fiesta a la que desea apagarle la luz y darla por concluída cuando hay una larga fila esperando por entrar a divertirse. Y lo más lamentablemente hipócrita sería que el censor vive en la fiesta, o salió de ella






Efectivamente, el ambientalismo popular suele provenir de ciudadanos con acceso a información, energía y medios materiales que sólo hicieron posibles la modernidad industrializada tipo occidente urbano.




 







 





 







 




Por supuesto que no resulta fácil establecer un término medio y sensato en este dilema; pero quizá estaría en reconocer las bondades del sistema industrial pero también identificar lo mortífero de sus excesos.





En resumen muy simple: el conjunto de avances técnicos y organizacionales desplegados aquí y allá por la humanidad (?) nos aligeran la vida y nos liberan de la escasez y la muerte; nos llevan a extraerle el sustento a la naturaleza – pródiga y generosa en algunos lugares y áspera y avara en otros – y luego nos conducen a dominarla y a amenazar sus ciclos poniendo así en peligro nuestra propia existencia como especie...   



Hasta la próxima.






Agradeceré sus comentarios en raimondoleonensis@gmail.com
















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jueves, 13 de diciembre de 2012

Ideas aleatorias...



-Maquila social de composta. Una industria a contracorriente....

-Una idea surgida de la lectura de la descripción del despliegue industrial de los Estados Unidos entre fines del S.XIX y comienzos del S.XX, y del México del porfiriato...

-Negocios que se volvieron gigantes para abastecer las vertiginosas demandas de una creciente poblacion urbana.

-Una balanza (macro)económica que se inclinó hacia la producción masiva, mecanizada, comercializable, en medio de un auge de los transportes y las comunicaciones. Concretamente la productividad agrícola se volvió industrial e intensiva y vertió sus mercancías a las urbes cancelando un mundo autárquico y rural del que no es erróneo afirmar que en uno de sus últimos estertores hizo posible la Revolución Mexicana ni más ni menos.

-Usemos esto como preámbulo para exponer la posibilidad de una industria a contracorriente en dos aspectos al menos: que vierta su productividad en forma inversa; es decir, ahora de la ciudad al campo. Y que en vez de concentrar técnicas y capitales se vaya progresivamente diluyendo al socializar sus conocimientos y operaciones.

-Que además sea aliada y subvertidora de la ineludible entropía. (que terminará por hacer composta hasta conmigo mismo...)

-Una industria que a la manera del Plan Marshall - que exportó masivamente escombros, entre otros materiales, para la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial - exporte residuos orgánicos degradados de las manchas urbanas para regenerar tierras productivas agotadas.

-Que sea una industria social que reparta sus beneficios al tiempo que educa, empodera y contribuye a regenerar el ambiente. Una industria que signifique un poco de equilibrio en un sistema demencialmente desequilibrado. Que sea un ejemplo práctico de colectivo que transita de una consciencia en sí a una consciencia para sí.





Ya en términos menos académicos mi planteamiento puede apuntar a generar antecedentes para la conformación de flujos o mercados internos de materia orgánica degradada/composta/abono orgánico entre espacios urbanos y espacios no urbanos, principalmente áreas de labor productiva o bien tierras erosionadas o amenazadas por desertificación.

Y generar dichos antecedentes con amplia participación social que permita, además y por su amplitud, un ulterior desarrollo de la actividad.

Esto sería deseable desde perspectivas varias: eficiencia material y energética; posibilidades de restablecer equilibrios ambientales; etc.

Y es factible con técnicas diversas a las que yo sumo mi repertorio con el particular enfoque de uso de materiales de costo mínimo e incluso de deshecho...



















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